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Cancho de la Cabeza

El Cancho de la Cabeza (1.264 m.) es la culminación de la pequeña Serranía de Patones, una conformación geológica de monte bajo muy interesante, con zonas homogéneas, de gran singularidad y diversidad. Entre sus localizaciones más atractivas se encuentra la Cueva del Reguerillo – declarada Monumento Histórico Artístico en 1944 – emplazada en plena montaña, en lo alto de los farallones calizos que enlazan con la presa del Pontón de la Oliva. Cerrada al público por conservación de patrimonio, en ella se encuentran muy variadas formaciones de estalactitas y estalagmitas, así como algunas muestras de arte rupestre. Otras cuevas de interés son la de la Escarihuela y la del Aire.

Cancho de la CabezaAunque, como decimos, se han encontrado vestigios prehistóricos en la zona e incluso restos de un castro celtíbero del siglo II a.C., las primeras noticias sobre este municipio y su serranía datan del siglo XVI. De Patones de Arriba provienen las referencias escritas a la peculiar institución del “Rey de Patones“. Parece ser que las 10 ó 12 familias residentes en la localidad acataban la autoridad de un anciano al que daban el título de “rey” y que dicho cargo fue hereditario. La institución debió mantenerse hasta 1750, año en que el pueblo solicitó al Duque de Uceda el nombramiento de una “justicia” o alcalde pedáneo. Por aquel entonces, Patones era ya una aldea de ganaderos con una importante cabaña de lanar y constituida por 50 casas.

La flora de estos montes está básicamente compuesta por jara y otros arbustos, y los bordes Norte y Este están repoblados de pino. Las zonas centrales, rocosas y de pequeño matorral, son tierras baldías. Sin embargo, en las vegas próximas a los ríos cercanos el suelo es muy rico y favorece gran variedad de cultivos, con preferencia de cereales, viña y olivares.

El municipio es también conocido por sus numerosos canales con sus correspondientes sifones y almenaras de gran importancia en la ingeniería civil de finales del siglo XIX. El Canal del Lozoya o de la Parra, el Canal del Alto Jarama y el de El Atazar se extienden por la muralla caliza que desde el Pontón de la Oliva a Torrelaguna domina la Vega del Jarama.

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Localización: Patones de Arriba

Tipo de Ruta: Senderismo

Longitud: 11 kilómetros (aproximadamente)

Duración: 3 horas

Época recomendada: Otoño e invierno

Dificultad MIDE: mide_canchocabeza

Equipación mínima: Bastón, mochila, botas de trekking y agua. (más info…)

Ruta GPS:

Cancho de la Cabeza

Recomendaciones:

  • Aunque remontaremos algunos arroyos, no es recomendable recoger agua de ellos. Hay una fuente junto al “lavadero” de Patones, pero en el recorrido no encontraremos más agua potable así, sobre todo en verano, es recomendable llevar agua en la mochila.
  • El aparcamiento de Patones de Arriba es muy reducido y al ser un pueblo muy turístico suele llenarse, así que debéis acudir bien temprano para poder aparcar, o aparcar en Patones de Abajo y recorrer la senda (casi un Km. más) que desde allí remonta el pequeño valle y que nos llevará hasta el final de la ruta con las marcas amarillas del PR-M 14.
  • El pueblo es reconocido como uno de los pueblos más bonitos y antiguos de la Comunidad de Madrid por su llamada “arquitectura negra”. Además, hay varios restaurantes dignos de visitar tras esta y otras rutas que pueden hacerse por sus campos.

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El rey de los patones reinó durante el mandato del rey de toda España, Carlos III, y con su consentimiento.
Durante la invasión napoleónica, en el año 1808, fue el único pueblo de España que por estar oculto en esta inaccesible sierra se libró de los invasores franceses.

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Con estas palabras que reza un texto en una de las casas de Patones de Arriba, me adentro en sus preciosas calles camino a descubrir parte del misterio que durante generaciones envolvió a estos pequeños valles.

Hace frío y no veo ni un alma. Tan solo tres pequeños ciervos que parecen preguntarse qué hace un ser humano por aquí a estas horas. Me agrada el encuentro porque nunca había visto a uno de ellos en un punto tan cercano a la capital. Solo rezo para que no les pase nada en su convivencia con estos vecinos tan desagradecidos que somos los hombres, y me maldigo por haber olvidado mi cámara de fotos. Las fotos con el móvil distan mucho de darme lo que yo busco en estos momentos…

Puente & lavadero

Desciendo por las calles empedradas de Patones hasta el pequeño arroyo que lo recorre y me encamino al antiguo lavadero municipal para cruzar allí un bonito puente de piedra.  El arroyo está represado y debo subir unas escaleras para toparme con un pequeño refugio techado en donde un panel interpretativo me indica el camino a seguir: a través del valle… por la amplia pista de tierra y roca grisácea.

Todo el terreno es pizarra y granito, y solo las jaras parecen querer echar raíces aquí.

inicio GR-300

Hace años estuve tentado de perderme por estos senderos, pero la compañía no era la adecuada. Hoy vengo solo, como casi siempre, dispuesto a disfrutar de una ruta sencilla pero cargada de atractivos como iré comprobando a cada paso.

El camino que ahora sigo es parte del GR 300, la llamada Senda Genaro (el primer GR homologado por los compañeros de la FMM en esta nueva etapa). Este sendero circunvala el Embalse del Atazar y ha de realizarse en varias jornadas, siendo esta es una de sus etapas más duras pero más hermosas al mismo tiempo.

Comparte camino con el PR-M 14, que nos llevará con sus marcas blancas y amarillas hasta la cumbre del Cancho de la Cabeza, por lo que el camino no tendrá nunca pérdida a pesar de los diferentes cruces que encontremos.

Primer cruce

Según avanzo, el valle se va estrechando más y más y empieza a aparecer una flora de ribera que no esperaba encontrar dadas las características del terreno: distintos tipos de árboles acompañados en su mayoría por zarzas y serbales. Para ser finales de otoño hay bastante agua, lo cual me sorprende de nuevo y me obliga a cruzar una y otra vez por el curso del Arroyo de Patones; pero los colores anaranjados de este inesperado paisaje me encantan y convierten la suave pendiente en un más que agradable paseo.

Segundo cruceSigo adelante, arropado por las ramas de los árboles, hasta que encuentro una señalización que separa el GR del PR.  El camino sigue siendo claro: seguir las marcas amarillas. Estas a veces parecerán difuminadas, pero la trocha es suficientemente clara y no hay problemas en seguir adelante.Ribera

Así, poco a poco, voy remontando el valle tratando de no meter el pie en el barro o en el curso del agua hasta que, tras superar un cruce de varios senderos, sigo en ascenso sin abandonar la línea del valle hasta ver los primeros pinos de repoblación que marcan la zona norte de la serranía de Patones.

Poco a poco, me acerco a mi destino, aunque aún no lo haya visto.

Finalmente, llego a un collado en donde el perfil del Embalse del Atazar me saluda con intensos tonos azules. Bajo de mi, la carretera. He cruzado todo este agreste terreno de un extremo a otro para volver a dar con la carretera. La preciosa Peña de la Cabra se eleva frente a mi…

Cortafuegos

Subo por el cortafuegos que sigue por mi derecha hasta superar la cota de Braña Grande (1.181 m.).

Al fin veo mi objetivo, y he de reconocer que me sorprende. Parece muy rocoso y “agresivo”. Con puntas de roca elevadas hacia el cielo como si fueran las defensas de un castillo de roca que se eleva entre lomas redondeadas. De hecho, yo esperaba una cima suave como con el resto del paisaje, pero lo que encuentro me parece mucho más bonito y hace de la cumbre y su panorámica un lugar maravilloso. Aquí tengo unas vistas de La Cabrera y la Sierra Norte como en pocos sitios puede observarse.

Panoramica desde Cancho de la Cabeza

Sin duda, merece la pena hacerse esta excursión. Y pienso traer aquí a mis hijos cuando tengan edad ya que no me parece larga ni difícil y se puede disfrutar tranquilamente para hacer hambre y comer luego en el pueblo. Un plan perfecto para un día de domingo o sábado.

Permanezco un rato por estas alturas contemplando el paisaje y los pequeños “Ombligos de Venus” que crecen por toda la cumbre. Sin embargo, aquí arriba hace aún más frío que abajo debido al viento y me obliga a retirarme. Se acerca el invierno…

A los pies de la misma cima hay una nueva señal que me indica que de nuevo se unen aquí arriba la Senda Genaro y el PR-M 14. El camino hasta Patones no va a tener pérdida, si sigo siempre las señales, y podré cerrar el camino de forma circular. En vez de los valles, ahora podré disfrutar de las altas lomas de estos baldíos montes donde sus viejos habitantes solo pudieron criar ganado.

Serrania de Patones

Mientras desciendo me encuentro con pequeños grupos de senderistas que suben a la cumbre por aquí desde el pueblo. Al final se ha quedado tan buen día que imagino que querrán aprovecharlo para comer luego por aquí. No obstante, me digo a mi mismo que se han equivocado, que esta subida es más dura que la mía y, sin duda, menos hermosa.

Así, sigo descendiendo sorprendido por encontrar gente en un lugar que se me antojaba más solitario, pero que la Mancomunidad del Atazar se ha encargado de publicitar con acierto y dar así un desarrollo económico diferente a la zona.

A veces, si las cosas se hacen bien…

Yo solo ansío ahora, mientras me acerco a las ruinas superiores del pueblo, una cervecita bien fresca antes de irme a comer por mi cuenta con mis niñas.

Ha sido un buen día y otra deuda saldada.

Patones de Arriba

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