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Cerro Calderón

El Cerro Calderón (o Alto de las Barracas) es una montaña perteneciente a la Sierra de Javalambre, dentro del Sistema Ibérico. Se encuentra entre el Rincón de Ademuz (exclave de la provincia de Valencia) y la provincia de Teruel, concretamente en la localidad valenciana de Puebla de San Miguel.

Situado dentro del Parque Natural de Puebla de San Miquel cuenta con 1.838 m. sobre el nivel del mar, siendo la cima más alta de la Comunidad Valenciana (20 metros más que el Peñagolosa).

Monte de lineas redondeadas y sin apenas dificultad técnica, sus laderas están cubiertas por pinos y sabinas albares, algunos acebos y tomillares que exudan aroma a primeras horas de la mañana. Además, en el paisaje cimero se observan extensas formaciones del paisaje llamado “piel de leopardo” formado principalmente por la sabina chaparra o rastrera.

En su vecino más próximo, el Pico del Gavilán (1.747 m.), podemos encontrar un puesto de vigilancia forestal y muy cerca de la cumbre principal del Calderón se halla el refugio del llamado Collado del Buey, gestionado por el ayuntamiento de “Puebla”.

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Localización: Puebla de San Miguel

Tipo de Ruta: Trekking

Longitud: 19 kilómetros (aproximadamente)

Duración: 4 horas

Época recomendada: Todo el año

Dificultad MIDE: mide_CerroCalderon

Equipación mínima: Bastón, mochila, botas de trekking y agua. (más info…)

Ruta GPS: Cerro Calderón

Recomendaciones:

  • Existe una fuente de agua en el primer tercio del recorrido (Fuente de la Canaleja), pero aún así, es recomendable llevar agua en la mochila.
  • La zona de cumbre no está señalizada más que con hitos de piedra. Salvo que haya nieblas no puedes perderte, pero hay que tener cuidado con este aspecto.
  • Los refugios de la zona no son accesibles (a fecha de hoy) ya que el Ayuntamiento los mantiene cerrados. Podéis dirigiros al municipio si los necesitáis y probar suerte, aunque no son necesarios para realizar esta ruta.

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Vieja madera para arder,
viejo vino para beber,
viejos amigos en quien confiar,
y viejos autores para leer.

Más allá… las montañas.
Y nuevos horizontes que ver.

blancoRetomo con esta ascensión un viejo proyecto que tenía un poco abandonado. Tras coronar todas las cumbres de Madrid, ahora vuelvo a centrarme en los “17 techos de España”…

Aunque, en esta ocasión, esta montaña es uno de esos ejemplos en que es más difícil llegar a la base de la misma que la propia subida.

Tras más de cinco horas de viaje, dos pérdidas causadas por el GPS (que pretendía llevarme a través de pistas forestales en malas condiciones) y un rodeo inmenso de toda la Sierra, por fin logro alcanzar mi objetivo a las ocho de la tarde y cenar algo en el pueblo.

Refugio de la Tejeria

A pesar del cansancio, mientras instalo el campamento junto al viejo Refugio de la Tejería (hoy cerrado por decisiones políticas) pienso que el viaje ha merecido la pensa porque he conocido paisajes increíbles a lo largo de la N-420.

Entre Carboneras de Guadazaón y Cañete, campos inmensos de girasoles desafiando al calor mientras enormes farallones se elevan al cielo como últimos testigos del Mar de Tetis en la Serranía de Cuenca.

Y una vez llegado al Rincón de Ademuz, las inmensas gargantas y cortados que el Turia ha tallado en el paisaje me han sorprendido mientras recorría los serpenteantes caminos que tratan de salvarlos.

Increíble…

A veces, el viaje merece más la pena que el objetivo.

Despertando

Tras dormir varias horas bajo los destellos que las tormentas electricas están dejando en Aragón, comienzo mi camino con la luna aún en el cielo, dejando tras de mi la Ermita de San Roque que se encuentra junto a la carretera, saliendo del pueblo.

El camino es una amplia pista forestal (PR-V 131.8) que los lugareños usan para ir de pueblo en pueblo (como en casi toda la serranía), y los forestales para comprobar que todo está en orden en los montes desde su puesto en El Gavilán.

Realmente podría subir en coche hasta allí y luego hacer cumbre en pocos minutos. Pero eso restaría mérito a la cumbre, ¿no creeis? Además, no me gusta usar las pistas forestales, contaminando, aunque un forestal me dijera ayer que no había problemas.

La Santona

Dejo tras de mi una pequeña virgen que llaman “La Santona” y sigo camino por la evidente pista blanca.

Como este es un viaje exprés y no quiero demorarme mucho en volver a Madrid (y menos si tengo que hacer en coche todo el rodeo de ayer), me he propuesto un ritmo más propio de un terreno plano…

Normalmente un hombre, en terreno llano, camina a 6 Km/h. Cuesta arriba, la cosa cambia. Las previsiones de los carteles del Parque Natural me dan 3 h. hasta la cima.

Aunque no lo creais… yo llegaré en solo dos…

Desvio de la Fuente de la Canalona

El camino me lleva sin dificultad hasta un cruce que remonto hacia la derecha por el conocido como Camino del Bizco sobrepasando, un poco más arriba, la Fuente de la Canalona.

Yo llevo agua suficiente, así que no tengo que reponer.

Desde este punto, las cuestas se vuelven bastante pronunciadas e incluso el asfalto domina el camino por momentos, para que los coches no derrapen en arena al subir o bajar.

Enseguida empiezo a notar como los músculos se tensan y los tendones se quejan, pero no bajo el ritmo ni un momento.

Puebla de San Miguel

Eso si, cuando llego hasta el viejo corral de El Bisco (o Bizco), desde donde tengo estupendas vistas del Barranco de la Hoz y de Puebla de San Miguel, decido detenerme un minuto a hacer un par de fotos.

Necesito ese respiro antes de continuar.

Delante de mi, el camino sigue en claro y en pendiente ascenso. Y aún no veo mi objetivo. Se que es una loma redondeada, pero no tengo claro si me queda mucho o no.

Veo montes lejanos y rezo para que no sean esos, porque a esta marcha, llegaré reventado.

Desvio al sendero

Mientras camino veo matojos de eléboro fétido a mis pies y no puedo evitar pensar, con una sonrisa, en una de las pociones del Gran Pitufo.

Al fin, frente a mi, las señales del PR (blancas y amarillas) me sacan al fin de la pista forestal y me introducen en el bosque por un camino más tendido.

Reconozco que, hasta ahora, he sufrido bastante debido al ritmo y que he tenido poco tiempo para pensar y disfrutar, y es en este momento que me doy cuenta del magnífico tiempo que estoy haciendo y en como se parece toda la zona a la Sierra de Guadarrama

Vega de la Hoz

Cruzo el comienzo del Barranco de la Hoz y remonto las últimas cuestas que me llevan hasta los pastos de alta montaña de El Verdinal en donde el sol me golpea en la cara.

Mi mapa no termina de ser claro por aquí e intuyo que las marcas del PR no llevan a la cumbre sino al Collado del Buey para luego bajar.

Quizás la pequeña loma rocosa que veo a mi izquierda sea la cumbre del Calderón, pero no lo aseguraría por si hay otra detrás.

La niebla repta por los montes que me flanquean por el sur…

Debo darme prisa.

Desvio al Collado del Buey

Sigo una indicación que me llevará hasta el collado para asegurar algo que cada vez intuyo como más cierto: que la cumbre es esa loma de mi izquierda.

Me doy prisa porque no me gustan nada las nubes que se aproximan y cuando llego al collado constato lo que ya me figuraba.Refugio Collado del Buey

Disparo desde lejos una foto al Refugio (que no es más que una cabaña de pastores reformada – y cerrada también -) y remonto, ya realmente cansado de “correr”, la última ladera boscosa salpicada por pequeñas rocas calizas sobre el suelo arcilloso de todo el monte.

Veo un murete de piedra natural con un gran árbol que lo corona y, junto a él, el vértice geodésico.

He llegado.

¡Cumbre! ¡Y en solo dos horas!

Cumbre del Cerro Calderon

No es una montaña difícil y está rodeada por alguna otra que parece más alta. pero tiene un encanto especial estando finalmente aquí arriba.

Las nubes parecen ahora retirarse y darme un pequeño respiro.

Sobretodo… es una montaña tranquila.

Panoramiac hacia el Sur del Calderon

No llega a verse el mar, pero se intuye en el color del horizonte.

Estoy más cerca de Valencia que de Madrid. Si no fuera por una promesa, al bajar me iba a la playa…

Panoramica al Norte del Calderon

Hay un pequeño cohete en la cumbre a modo de buzón. No había leído que estuviera aquí, y tiene pinta de ser muy nuevo. Así, me hago una foto con él…

Veo el puesto de vigilancia forestal en El Gavilán debajo de mi y, tras tomar un pequeño tentempié, me pongo en camino siguiendo unos hitos que van en esa dirección para acortar un poco la ruta de regreso.

Cohete de la cumbreLas nieblas siguen acechando el Barranco de la Hoz por abajo, por donde pretendía descender. Pero tengo entendido que es un camino un tanto enmarañado y de senda estrecha así que, con niebla aparente y sin conocerlo… mejor no arriesgar.

Atravieso las praderas del Navazo, microrreserva que la Comunidad Valenciana ha establecido aquí, “llevándome su techo en el bolsillo”.

Estoy a punto de cruzar el ecuador de este “proyecto” montañero y con más ilusiones que nunca.

El camino de regreso lo hago sin novedades y en aproximadamente hora y media. Casi corriendo.

No hay mucho más que ver…

Ermita de San Roque

Al llegar de nuevo a la Ermita de San Roque, el comienzo de mi camino, decido regresar por el camino que me indicaron anoche los del pueblo, en dirección a la localidad de Mas del Olmo.

Desde allí sale un camino rural asfaltado hacia Ademuz que hará que lo que ayer tardé 90 minutos en recorrer hoy sean tan solo treinta…

Menudo alivio.

Así, doy por finalizado mi viaje relámpago deseando llegar a casa para abrazar a mis “peques”…

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